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ARTES VIVAS

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


El proyecto Malinche Malinches 2020-2021 es una biografía colectiva en construcción que propone repensar, reimaginar y reinventar a la Malinche como personaje histórico presente en la vida cotidiana de las mujeres mexicanas. La Malinche es un personaje histórico con un fuerte arraigo en nuestra memoria colectiva: es mujer, esclava, intérprete, esposa, madre, traductora, diplomática, estratega, además de otros muchos roles que aun estamos por descubrir.

 

Malinche-Malinches es una aproximación que busca generar una perspectiva crítica sobre la situación del cuerpo/territorio de la mujer marcado por la violencia, la conquista y el despojo. A través de la figura de la Malinche y las Malinches, encarnadas en centenares de testimonios de mujeres contemporáneas, queremos replantear los discursos históricos hegemónicos que ubican a la mujer al margen de la historia.

Malinche-Malinches es también una larga conversación que tiene lugar en mesas, textos y charlas con invitadas especiales y con las más diversas voces que abordan la situación de las mujeres en México.


El proyecto comenzó en octubre del 2020 y seguirá a lo largo del 2021.  

 

2 de abril 2021, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


A través de Facebook del museo

 

Fase 1 / semana 20

 

Nadia López García

poeta bilingüe

versiones ñuu savi/español

 

CHOKO NCHA´I

 

Yu’ú íín nùù

mee koi kunchee.

 

Íín katsu nùù ra yu´u tu ´un.

 

Koi ntuku’un ini tu ´un,

kata ra yee ìì.

 

Yu’ú nchá’i ichi

iì ntuchinuu

ra chikatu tu´unku.

 

Koi ntuku’un ini nchanùù maa

koi kunchee

ntuchinuu si’i,

koi tu´va 

nchii kuaku tuisiku.

 

Koi ntuku’un ini saá me patsa´nu

ra matsa´nu  kachi kua’an ñu ´úku

ra stuva tachi

saa koi ntaka’an.

 

Koi  ntuku’un ini kukana

ntí’o  ñuu

koi íín ntusu

ra kù’ù kan’cha

ra ntìì nikanchii.

 

Mee mà’na choko ncha´i,

káka ichi  ntika

ra kana yu’ú ñu´ú

niì yava.

 

Mee mà’na choko ncha´i,

ntí’ì ñu´ú.

 

 

 

HORMIGA NEGRA

 

El miedo tiene rostros

que aún no conocemos.

 

Tiene maneras distintas

de comernos la cara

y la voz.

 

Te hace olvidar palabras,

voces

y lugares sagrados.

 

El miedo es un lodo seco

que nos duele en los ojos

y nos amarra la lengua.

 

Te hace olvidar el llanto de las madres

que no han vuelto a mirar

los ojos de sus hijos,

que todavía no encuentran

dónde poner

su dolor.

 

Te hace olvidar la rabia de los abuelos

que fueron despojados de sus tierras

y derribados por el viento

como pájaros

                sin memoria.

 

Te hace olvidar la tristeza

de todos los pueblos

que fueron silenciados

y que fueron como hierba que se corta

y muere al sol.

 

He soñado hormigas negras,

caminan en procesión

y aúllan el miedo

que siente la tierra

por tanta sangre vertida.

 

He soñado hormigas negras

que presagian el final.

 

 

 

 

 

 

26 de marzo 2021, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


A través de Facebook del museo

 

Fase 1 / semana 19

 

Malinche, mensajera que con su voz comunicó culturas

Por Diana Manzo 

 

Su voz transformó y revolucionó una época de México. Con su conocimiento, habilidad e inteligencia fue la mujer más importante de la conquista de este país, la nombraron “La malinche”.


Intervino como mensajera y comunicó a diferentes culturas: la suya, el náhuatl, el maya  y una externa “el castellano”, con el cual su vida se transformó y reveló la inteligencia de las mujeres indígenas. La que siempre fue intermediaria y a la que muchos despreciaron, pero ella revolucionó, como muchas jóvenes que salen a la calle todos los días a protestar por las injusticias de este país.


Malinche, Marina o Malintzin, fue una joven que tomó la palabra como miles de mujeres que todos los días claman, acompañan y crear lazos comunicativos. Ella es ejemplo de cómo podemos ser dueñas del habla. Como muchas mujeres de hoy, que con su voz reviven a las que ya no están, con su voz transforman y con su voz crean.


Intrépida, soñadora e inteligente, fue “Malinche”; su cabellera negra y su piel del color de la tierra, fueron la fuerza que la representó. Malinche no es traidora, tampoco trabajó más por los extranjeros, ella simplemente vivió e hizo lo que podía desde su espacio.


Sueños tuvo muchos, quizá demasiados. ¿Sí los logró?… No se sabe, pero historiadores e investigadores como Carlos Monsiváis y Bolívar Echeverría han dicho que no fue una mujer víctima, sino la embajadora, la que logró comunicar a diferentes culturas, en pocas palabras, una mujer de éxito.
Para una niña de origen náhuatl como ella, su fuerza surgió de la necesidad, como emerge el poder para vivir en incontables niñas en el México de hoy, en medio de la pobreza. En su caso sobrepasó su esclavitud, porque ella naturalmente se conoció poderosa y así logro regirse en una sociedad machista y sobresalió.


Hablar de la Malinche es más que pensar en una “traidora”, como hoy mismo no podemos pensar en las mujeres que gritan en las calles por justicia, como “revoltosas” sino como mujeres dispuestas a luchar por la construcción de una historia que las reivindique, una historia más justa. Ella indagó y se entregó, fue leal donde estuvo, y es que así somos: leales y fuertes, capaces de todo y entregarnos, cuando se trata de asumir responsabilidades.


Era un personaje casi sobrenatural y colaboró para cambiar la historia del hombre más poderoso de Mesoamérica: Hernán Cortés con su doble traducción, del maya al náhuatl y viceversa. Izaskun Álvarez Cuartero, profesora titular de historia de América Prehispánica e Indígena de la Universidad de Salamanca en España explica que el valor de “La Malinche” es su sobrevivencia y lo hizo gracias a su “voz, a su comunicación”.


“Intentó todo lo posible para sobrevivir en un mundo de hombres, sobre todo, de una imposición y una cosmovisión distinta”, por eso el mérito y reconocimiento. Es erróneo pensar que “fue traidora”, ella hizo lo que sintió después de que fue vendida como esclava, y que gracias a que fue “una niña incomoda” por curiosa como muchas jóvenes de hoy, ella fue, es y será “La Malinche”, la mujer que domina idiomas, la revolucionaria, y por lo que hoy, escribo y doy voz.

 

 

 

 

 

 

19 de marzo 2021, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


A través de Facebook del museo

 

Fase 1 / semana 18

 

Como a los 36

Por Marcela  Ponce

 

Escuchar una lengua que no entiendo,

 

Priorizar la inteligencia como medio de supervivencia,

 

Aprender esa lengua que no entiendes,

 

...apaciguar al mamífero,

 

Priorizar la inteligencia,

 

Hablar la lengua que no entendías y darte cuenta que esa inteligencia paga...

 

Calendario solar, calendario lunar, soledad.

 

Ser maternado por alguien que no es mi madre...como mi madre....en la inteligencia: sentir escucha, cuidado, dulzura, impaciencia: aprender a decir.

 

Sentir la filtración en el cuerpo, en la boca, nacer en otra lengua, ser otra...soportar la soledad...encontrar gozo ... ¡Esa inteligencia paga! Apaciguar al mamífero y después volver a las onomatopeyas en la lengua materna y reír!

 

La Malinche: ése un mito de la inteligencia.

 

No necesitar ya que te traduzcan pero quizá (siempre) sentir rabia porque no lo hacen.


La Malinche: ése mito de la inteligencia.

 

 

Una carcajada a la vez: humor Malinche 

Conversatorio con: Cynthia Híjar, Plaqueta y Andonella

Viernes 19 de marzo de 2021, 19:00 h

 

Cynthia Híjar
Artista escénica, depresiva asintomática y educadora corporal. Maestra en pedagogía por la UNAM y bailarina con estudios profesionales en danza contemporánea. Es directora de Ballet After Dark México, el primer curso de danzaterapia para sobrevivientes de abuso sexual infantil, violencia sexual y violencia doméstica. Dirige el colectivo de comedia feminista Standuperras, que presenta espectáculos de cabaret y comedia de stand up feminista, es coautora del cómic de redes sociales Nacho Progre. Ha publicado artículos de opinión en los medios digitales CIMAC Noticias, Antes de Eva y Volcánica. 


Plaqueta 
(Tamara de Anda Prieto, Ciudad de México, 1983). Es orgullosamente chilanga, peatona, feminista, tragona, chaira y chavorruca. Estudió Comunicación en la UNAM, fue una de las blogueras más leídas de México (cuando los blogs estaban de moda) y empezó a chambear en medios en 2005. Entre otras cosas, fue redactora en la agencia de publicidad Ogilvy, editora en la revista Gatopardo y autora del blog Crisis de los 30 en El Universal. Hoy colabora en la revista Chilango y en el periódico máspormás, es una de las conductoras de Itinerario en Canal 11 y está al frente del programa Macho en rehabilitación, de Radio Fórmula. También sube fotos de gráfica popular a Instagram, canta rolas noventeras en el karaoke, frecuenta bares mugrosos y colecciona objetos vaciladores. Este es su primer libro y ya no quiere escribir nada que no tenga dibujitos.

 

Andonella 
(Andrea Arsuaga Alfaro, Ciudad de México, 1991). Ilustradora mexicana. Estudió Animación y Medios Digitales. Empezó dibujando a sus maestros para no pasarla tan mal en la escuela, desde entonces es adicta a dibujar. Es amante de la telebasura mexicana, tiene una colección de juguetes de bajo perfil y ama las monografías. Ilustró Mextilo, el primer libro y documental de la historia de la moda en México. Colabora con diferentes medios y proyectos publicitarios. Disfruta escuchar conversaciones ajenas y dibujar a gente que ve en la calle. Le pinta cejas a su perro y le cambia el nombre una vez a la semana. Algunos de los personajes que hizo para este libro están inspirados en gente que conoce.

 

 

 

 

 

 

12 de marzo 2021, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


A través de Facebook del museo

 

Fase 1 / semana 17

 

¿Yo también soy Malinche?
¿O me han hecho creer que yo también soy Malinche?

Y sí, lo soy porque uso la palabra para expresarme y tengo la voz y lo escrito y las preguntas hechas a otros, a través de la palabra, como parte de mi profesión.

¿Malinche?
Malinche es la que los hombres han dicho que es,
lo que los hombres inventaron que fuera, quisieron que significara:
la traidora,
la que traicionó a su raza conquistada,
la colaboradora al servicio del conquistador,
pero
¿cómo ejercer el libre albedrío en una situación de esclavitud?
No se puede amar sin libertad, diría Amado Nervo,
y como esclava llegué a ser amante,
fui intérprete y políglota,
poseedora de la palabra
como María Antonieta Mendívil escribe,
o habla; iba a decir.

Soy Malinche porque me vendieron;
¿porque vendí a mi pueblo?
Ustedes dicen que traicioné a mi pueblo,
pero imagínense mi situación, tantos siglos atrás,
cuando apenas había tribus que convivían entre sí,
aliadas o enfrentadas, entre sí.

¿A quién tendría que haberle sido fiel?,
¿a Potchoncan que me regaló a Cortés?,
¿a mi madre olmeca que me vendió a unos comerciantes?,
¿a los xochimilcas, que también se aliaron con el conquistador?,
¿a los totonacos o a los de Huejotzingo?,
como escribe Nahum Megged

Yo traté de serme fiel a mí misma
de buscar cómo salir de la esclavitud a la que había sido condenada.
Quería conocer mundo
Aprender otras lenguas, como el castellano y ejercitar el náhuatl y el maya.
Convertirme en traductora e intérprete.

Quería estar en las reuniones claves,
donde se hacen los planes de guerra
y mediar entre los contrincantes
y pensar en qué es lo mejor.

Estar donde a las mujeres nos tienen prohibido

Estar.

Yo quise ser Malinche para
estar ahí,
donde se deciden los destinos,
intervenir (aunque fuera un poquito),
en el curso de la historia.

Participar en esa guerra y ayudar a construir la paz.
Y sí, hay que decirlo,
esta guerra fue hecha por caballeros, dicen,
que se creían superiores y querían tener, más y más y más.

Es el conquistador el que debe asumir las responsabilidades de su conquista;
de su crueldad y su avaricia,
de su guerra sanguinaria.

Las mujeres se quedaban en casa
cuidando la vida, la alimentación y los cultivos.
Curando heridos, sí,
muchos heridos

Y yo estuve ahí
como Malinche.
Estuve ahí para atestiguar la historia;
sus guerras y conquistas de hombres.

Me culparon,
me condenaron,
inventaron mi nombre
para hablar de traición,
que en nada tiene que ver con mi persona
sino con mi ser mujer,
a la que quisieron someter.

Pero estuve ahí,
presente.
Y no fui esclava,
sino mujer de conocimiento.

 

Estela Leñero Franco
Marzo 2021

 

 

 

 

 

 

05 de marzo 2021, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


A través de Facebook del museo

 

Fase 1 / semana 16

 

Desde el cabello y la almohada: la Malinche vista por otras. 
Carmen Boullosa

 

Malinche: la más dúctil de nuestros personajes históricos, la maleable favorita, la carta vacía, el codiciado comodín de la baraja, la necesaria. La que a veces es la Santa Malinche, madre de todos, y otras nada de eso: una traidora maldita, una desmadre. Es de masita, de migajón, de plastilina. Es Doña de Respeto para la nobleza indiana, es para los decimonónicos una "prostituta infame", Medea Azteca, barragana de Cortés, maldecida del dios Tezcatlipoca, enemiga de su patria, o una mujer que ha enloquecido por Cortés. O es la violada. Una vendida, en los dos sentidos de la palabra vendida. O la estratega. La creadora de lo mexicano. La primer mestiza. La primera bautizada. O no.
Malinche: la libre del yo y de su historia, la inserta en nuestras vidas. Nuestra fundadora, la raíz móvil, hacible cada vez de distinta manera.


Desde los cronistas, será compañera de esposa, que es visto como Eneas héroe en la guerra de Troya,, así que es una Lavinia.


O bien, Cortés es un Moisés, así que si su compañera es Doña Marina, la madre de su primogénito, pues entonces ella es Séfora.


"Gran cacica e hija de grandes caciques y señora de vasallos" - según Bernal. Y según Bernal también ella, que es la lengua de Cortés, su traductora, es más que eso: le da nombre: los locales llaman a Cortés "Malinche" - él se llama como ella: ella lo bautiza.
Y por último, en este breve decir que es no decir sino asomarse a decir: ¿murió de viruela? Tan joven, antes de cumplir los treinta...

 

 

 

 

 

 

26 de febrero 2021, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


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Fase 1 / semana 15

 

Para repensar la historia sobre las mujeres, empecemos por una, la Malinche


Por Iyalli del Carmen López Cedillo


Malintzin, Malinalli, Malinche o Doña Marina, son algunas de las formas en las que se ha nombrado a esta mujer, quien, se dice, dio a luz al primer mestizo registrado en el territorio que hoy se denomina México. Y dentro de los relatos que se han construido alrededor de lo que conocemos como historia mexicana, la figura de “La Malinche” ha sido francamente condenada, ya que su nombre ahora es un adjetivo que caracteriza a las personas que desprecian lo nacional para favorecer a lo extranjero.


Para empezar a mirar críticamente a las mujeres condenadas por la historia, escrita por hombres, debemos reinterpretar las fuentes para darle su justo lugar a quienes han sido penadas por la Historia, esa historia que se escribe con letras mayúsculas porque se constituye como Dios, como la gran verdad, porque le pertenece a los poderosos. Y si la memoria es una construcción social, construyamos una memoria más justa, que no invisibilice, que no margine y que no condene a quienes en su momento no ha comprendido.


Porque ahora tal vez podemos cuestionarnos si la importancia de Malintzin fue únicamente por su habilidad lingüística, que funcionó como vínculo para que dos mundos se comunicaran, habría que pensar en su agencia política, en el poder que otorga el acceso a la palabra. Así, una mujer que fue entregada como tributo a los conquistadores, para hacerse cargo de los cuidados y del placer, pues se esperaba que cumpliera con su destino biológico, resultó rebelde, prodigiosa y útil.


De ahí lo raro de su figura, tan extraordinaria que logró transformar al gran conquistador en el Señor Malinche, quien, como si de un tesoro se tratase o un arma indispensable y prohibida, la ocultó de sus relatos. Y los registros de quienes hablaron de ella, de los que ayudaron a configurarla como mito, es lo que nos queda para releerla, repensarla y reivindicarla.

 

 

19 de febrero 2021, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


A través de Facebook del museo

 

Fase 1 / semana 14

 

Malintzin, trascender la adversidad


Se dice que Malintzin perdió su libertad entre los 8 y los 11 años. Las circunstancias y las razones tratan de develarse entre diferentes crónicas y relatos que existen. Esas versiones también nos muestran a las culturas prehispánicas con normas y conductas que permitían la sustracción de las mujeres para ser usadas como esclavas para realizar labores domésticas y ser concubinas, es decir, un sistema establecido donde esas prácticas existían. La cultura europea, representada por los conquistadores, también hizo uso de las mujeres indígenas para los mismos fines que la cultura dominada. En ese contexto, vemos a Malinche en una de sus varias representaciones, como el ejemplo más visible de una mujer robada o vendida que tuvo que sujetarse a las normas y costumbres de su época, una mujer sustraída, tratada.


Después de más de 500 años, seguimos presenciando, viviendo, padeciendo ese tipo de violencia principalmente sobre las mujeres; según el Diagnóstico Sobre la Trata de personas en México de 2019, de la CNDH México, el 85% de las víctimas son mujeres y niñas. Para sustraerlas, se ejerce violencia, física, moral o mediante el engaño, son seducidas, convencidas, enamoradas y por voluntad propia dejan su hogar para alcanzar una oportunidad de trabajo, una promesa de “mejorar su vida” tanto en el plano económico como en el sentimental. Son diversas las circunstancias que llevan a las personas a ser víctimas, son diversos los factores que permiten que exista este delito, sin embargo no son entes abstractos, son conductas establecidas formal e informalmente generadas en y por una sociedad determinada.


Leyes se han creado, reformado; acuerdos se han suscrito; foros, talleres, investigaciones han dado nombre y apellido a la problemática, pero este delito, principalmente con fines de explotación sexual, no se detiene, es el segundo más rentable para la delincuencia, genera enormes ganancias económicas y de poder. Es la delincuencia organizada que le ha ganado terreno ¿a la sociedad organizada?


Considero que es necesario insistir en la reflexión sobre las circunstancias culturales actuales que derivan en conductas, costumbres, tradiciones, que se viven desde los ámbitos más íntimos como lo es la familia, que toleran las relaciones desventajosas para las mujeres y que las hacen vulnerables a ser víctimas del delito de trata de personas. Hay que seguir incidiendo en las políticas públicas para que se garanticen y ejerzan los derechos y el acceso a la justicia. Hay que pensar en cómo llega una sociedad a ser conquistada por las leyes de mercado que siguen posicionando a las personas como meros objetos productores de beneficios económicos.


Malintzin, se dice, fue una mujer de su tiempo, se condujo como correspondía a su condición y circunstancia, pero, sin duda, la conciencia del poder de su intelecto la llevó a trascender esa condición de esclava para ser protagonista de uno de los periodos importantes de nuestra historia. Por eso, considero que uno de los caminos para disminuir esa vulnerabilidad a la que son expuestas las mujeres hoy en día es la educación.  Toda acción encaminada a despertar esa conciencia del poder del intelecto de mujeres y niñas abonaría a la construcción de una sociedad reflexiva, propositiva, que busca relaciones sanas para la construcción de una comunidad organizada y nunca más victimizada.

 

Luz de la Rosa
Febrero de 2021.

 

12 de febrero 2021, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


A través de Facebook del museo

 

Fase 1 / semana 13

 

DOÑA MARINA, MAILNALLI, MALINTZIN, LA MALINCHE


Tanya Huntington

 

¿Acaso hay traductor más célebre que doña Marina, Malinalli, Malintzin, la Malinche? A los veinte años, el poder que ejercía con su lengua la había convertido en la lengua de Hernán Cortés. Ese órgano del habla era, desde luego, meramente una extensión de su gran conocimiento cultural e inteligencia política. Los cronistas concuerdan en que ella era mucho más que un filtro que traspasara vocablos del náhuatl al maya, para que Jerónimo de Aguilar luego los expresara en castellano. Era una estratega sin par, una mujer sin miedo.


Como traductora, he sentido que ser bilingüe es una especie de superpoder. Que transformar textos de un idioma a otro pertenece a una alquimia que me permite desdoblar la conciencia y vivir más de una vida en el jardín de senderos bifurcantes de mi existencia. Doña Marina, Malinalli, Malintzin, la Malinche era una esclava que, gracias a que supo aprovechar al máximo su talento para los idiomas, llegó a ser la mujer más influyente del hemisferio. Su lengua fue la arma secreta que derrocó a la Triple Alianza que había oprimido a su pueblo, una hazaña histórica que hasta la fecha parece una ficción épica.


La mayoría de los traductores carecemos de tales ambiciones políticas. Solo queremos construir puentes con nuestra labor, no derrocar imperios para fundar otros. De allí que sigue latente la pregunta ¿era esta traductora sin par una traidora? Tal vez sea una cuestión de perspectiva. O tal vez hacía falta más tiempo para determinarlo. Después de todo, ella fue regalada a Cortés y sus hombres cuando tenía diecinueve años. Antes de cumplir los treinta, doña Marina, Malinalli, Malintzin, la Malinche murió de un virus, esa otra arma secreta que llevaban los españoles en su arsenal.

05 de febrero 2021, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


A través de Facebook del museo

 

Fase 1 / semana 12

 

Malinche y el arte de la traición.
Ana Laura Santamaria


Si traducir es traicionar ¿qué doble traición palpita en traducir para un enemigo armado, proveniente de un mundo desconocido; ¿más aún, compartir el lecho con él, convertirse en su mujer, procrear con él, inaugurar el mestizaje?...


Traducir es habitar dos mundos, el de la lengua propia y el de la aprendida, quien traduce conquista, se reapropia, se duplica. Y Malinche lo hará dos veces, aprenderá el maya para conjugarlo con el náhuatl y hacerse necesaria, y luego, el castellano para conjugarlo con ambas lenguas y hacerse indispensable. A pesar de su doble condición de sumisión, la de pertenecer a los vencidos, a los “conquistados” y la de ser mujer, la de ser tributo-ofrenda, Malinche se hace dueña de sí misma porque habla las lenguas de dos mundos y al interpretar crea un mundo nuevo.


En el comercio de las palabras siempre hay un excedente, algo que permanece ajeno, lo intraducible, lo que apenas se aproxima, pero no es. Y la traductora lo sabe; sabe de los limites, de las apariencias, de la simulación, de las figuras del engaño. Sabe que ha adquirido un poder inigualable.


19 de febrero 2021, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


A través de Facebook del museo

 

Fase 1 / semana 14

 

Malintzin, trascender la adversidad


Se dice que Malintzin perdió su libertad entre los 8 y los 11 años. Las circunstancias y las razones tratan de develarse entre diferentes crónicas y relatos que existen. Esas versiones también nos muestran a las culturas prehispánicas con normas y conductas que permitían la sustracción de las mujeres para ser usadas como esclavas para realizar labores domésticas y ser concubinas, es decir, un sistema establecido donde esas prácticas existían. La cultura europea, representada por los conquistadores, también hizo uso de las mujeres indígenas para los mismos fines que la cultura dominada. En ese contexto, vemos a Malinche en una de sus varias representaciones, como el ejemplo más visible de una mujer robada o vendida que tuvo que sujetarse a las normas y costumbres de su época, una mujer sustraída, tratada.


Después de más de 500 años, seguimos presenciando, viviendo, padeciendo ese tipo de violencia principalmente sobre las mujeres; según el Diagnóstico Sobre la Trata de personas en México de 2019, de la CNDH México, el 85% de las víctimas son mujeres y niñas. Para sustraerlas, se ejerce violencia, física, moral o mediante el engaño, son seducidas, convencidas, enamoradas y por voluntad propia dejan su hogar para alcanzar una oportunidad de trabajo, una promesa de “mejorar su vida” tanto en el plano económico como en el sentimental. Son diversas las circunstancias que llevan a las personas a ser víctimas, son diversos los factores que permiten que exista este delito, sin embargo no son entes abstractos, son conductas establecidas formal e informalmente generadas en y por una sociedad determinada.


Leyes se han creado, reformado; acuerdos se han suscrito; foros, talleres, investigaciones han dado nombre y apellido a la problemática, pero este delito, principalmente con fines de explotación sexual, no se detiene, es el segundo más rentable para la delincuencia, genera enormes ganancias económicas y de poder. Es la delincuencia organizada que le ha ganado terreno ¿a la sociedad organizada?


Considero que es necesario insistir en la reflexión sobre las circunstancias culturales actuales que derivan en conductas, costumbres, tradiciones, que se viven desde los ámbitos más íntimos como lo es la familia, que toleran las relaciones desventajosas para las mujeres y que las hacen vulnerables a ser víctimas del delito de trata de personas. Hay que seguir incidiendo en las políticas públicas para que se garanticen y ejerzan los derechos y el acceso a la justicia. Hay que pensar en cómo llega una sociedad a ser conquistada por las leyes de mercado que siguen posicionando a las personas como meros objetos productores de beneficios económicos.


Malintzin, se dice, fue una mujer de su tiempo, se condujo como correspondía a su condición y circunstancia, pero, sin duda, la conciencia del poder de su intelecto la llevó a trascender esa condición de esclava para ser protagonista de uno de los periodos importantes de nuestra historia. Por eso, considero que uno de los caminos para disminuir esa vulnerabilidad a la que son expuestas las mujeres hoy en día es la educación.  Toda acción encaminada a despertar esa conciencia del poder del intelecto de mujeres y niñas abonaría a la construcción de una sociedad reflexiva, propositiva, que busca relaciones sanas para la construcción de una comunidad organizada y nunca más victimizada.

 

Luz de la Rosa
Febrero de 2021.

 

12 de febrero 2021, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


A través de Facebook del museo

 

Fase 1 / semana 13

 

DOÑA MARINA, MAILNALLI, MALINTZIN, LA MALINCHE


Tanya Huntington

 

¿Acaso hay traductor más célebre que doña Marina, Malinalli, Malintzin, la Malinche? A los veinte años, el poder que ejercía con su lengua la había convertido en la lengua de Hernán Cortés. Ese órgano del habla era, desde luego, meramente una extensión de su gran conocimiento cultural e inteligencia política. Los cronistas concuerdan en que ella era mucho más que un filtro que traspasara vocablos del náhuatl al maya, para que Jerónimo de Aguilar luego los expresara en castellano. Era una estratega sin par, una mujer sin miedo.


Como traductora, he sentido que ser bilingüe es una especie de superpoder. Que transformar textos de un idioma a otro pertenece a una alquimia que me permite desdoblar la conciencia y vivir más de una vida en el jardín de senderos bifurcantes de mi existencia. Doña Marina, Malinalli, Malintzin, la Malinche era una esclava que, gracias a que supo aprovechar al máximo su talento para los idiomas, llegó a ser la mujer más influyente del hemisferio. Su lengua fue la arma secreta que derrocó a la Triple Alianza que había oprimido a su pueblo, una hazaña histórica que hasta la fecha parece una ficción épica.


La mayoría de los traductores carecemos de tales ambiciones políticas. Solo queremos construir puentes con nuestra labor, no derrocar imperios para fundar otros. De allí que sigue latente la pregunta ¿era esta traductora sin par una traidora? Tal vez sea una cuestión de perspectiva. O tal vez hacía falta más tiempo para determinarlo. Después de todo, ella fue regalada a Cortés y sus hombres cuando tenía diecinueve años. Antes de cumplir los treinta, doña Marina, Malinalli, Malintzin, la Malinche murió de un virus, esa otra arma secreta que llevaban los españoles en su arsenal.

05 de febrero 2021, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


A través de Facebook del museo

 

Fase 1 / semana 12

 

Malinche y el arte de la traición.
Ana Laura Santamaria


Si traducir es traicionar ¿qué doble traición palpita en traducir para un enemigo armado, proveniente de un mundo desconocido; ¿más aún, compartir el lecho con él, convertirse en su mujer, procrear con él, inaugurar el mestizaje?...


Traducir es habitar dos mundos, el de la lengua propia y el de la aprendida, quien traduce conquista, se reapropia, se duplica. Y Malinche lo hará dos veces, aprenderá el maya para conjugarlo con el náhuatl y hacerse necesaria, y luego, el castellano para conjugarlo con ambas lenguas y hacerse indispensable. A pesar de su doble condición de sumisión, la de pertenecer a los vencidos, a los “conquistados” y la de ser mujer, la de ser tributo-ofrenda, Malinche se hace dueña de sí misma porque habla las lenguas de dos mundos y al interpretar crea un mundo nuevo.


En el comercio de las palabras siempre hay un excedente, algo que permanece ajeno, lo intraducible, lo que apenas se aproxima, pero no es. Y la traductora lo sabe; sabe de los limites, de las apariencias, de la simulación, de las figuras del engaño. Sabe que ha adquirido un poder inigualable.


Y en el lecho, otro comercio, el de los cuerpos, ¿quién posee quién? La piel como la lengua, se intuye, se adivina solo por aproximación, porque la fusión, si se da, dura apenas un instante, luego reaparecen los límites, los contornos de las fronteras, lo que no alcanza nunca poseerse del todo, porque el cuerpo del otro, de la otra, permanece siempre ajeno… irreductible.


Dos cuerpos, dos lenguas, dos mundos… y la Malinche en el medio. Esclava y dueña de sí, de su saber, de su querer. Entre la espada y la cruz, se erige sinuoso el cuerpo de la mujer “traidora”, de la mujer puente, de la mujer piedra, y así se convertirá en estigma, en maldición: servir al opresor, rendirse al extranjero, despreciar lo propio, ¿amar al conquistador?, servir, ser-vil.


Pero la mujer botín, acaba poseyéndose a sí misma, se adueña de sí a través de su inteligencia, de las lenguas que habita y la habitan y de su cuerpo…  ¿A quién traicionó Malinche al apropiarse de sí mima?...

 

 

 

Itandehui Méndez

Maestra en Ciencias Sociales y Humanidades por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM, Cuajimalpa), integrante del Seminario Cartografías Críticas de la misma universidad. Su investigación explora los vínculos entre las prácticas artísticas y prácticas sociales como procesos dialógicos para crear acciones poéticas heterogéneas, basadas en la intersubjetividad como experiencia y conocimiento. Ha obtenido la beca PECDA en tres ocasiones, para creación artística en el campo de la teatralidad y su trabajo se ha mostrado en diversos foros de México. Forma parte del Colectivo Luciérnagas. Estudia el doctorado en Ciencias Sociales y Humanidades.

 

 

 

Tanya Huntington (EUA, 1969)

Artista, escritora y teatrera binacional, es Jefe de Redacción y columnista de la revista bilingüe Literal: Voces latinoamericanas. Sus obras publicadas más recientes son Vidas sin Fronteras (Alfaguara, 2019) como ilustradora, y el poemario Solastalgia (Almadía / Universidad Autónoma de Aguascalientes, 2018) como autora.

 

Doctora en letras latinoamericanas de la Universidad de Maryland en College Park, enseña actualmente en CENTRO. De 2019 a 2021, es miembro del Comité Literario de la Feria Internacional del Libro de Oaxaca.

Además, ha colaborado en programas de televisión y radio públicas sobre la cultura y el arte, tales como PuntoDoc en TV UNAM, El Letrero y ReVerso en el Canal 22 o Lo Sonado en Radio Horizonte, una estación del IMER. Ha ganado primer lugar en la Bienal Internacional de Radio en dos ocasiones (2006 y 2010).

 

Su obra plástica ha sido exhibida tanto en EUA como en México, y seleccionada por foros de prestigio tales como la Bienal de FEMSA y la Bienal de Pintura Rufino Tamayo. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte bajo el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA).

 

 

Ana Laura Santamaría

Sus principales intereses son el teatro y la filosofía.  Es Doctora en Estudios Humanísticos con especialidad en Ética del Tecnológico de Monterrey, Maestra en Filosofía por la Universidad Autónoma de Nuevo León y Licenciada en Literatura Dramática y Teatro por la Universidad Nacional Autónoma de México.


Es autora de los libros: Implicaciones éticas de la Antígona de Sófocles. Una Reflexión Sobre El Pensamiento trágico griego (Plaza y Valdes, 2009) y Desde la butaca. Teatro regiomontano en el fin del milenio (UANL, 2000) Ha publicado diversos artículos y capítulos de libros en los que investiga las relaciones entre la literatura dramática y la filosofía. Durante 13 años, escribió crítica teatral en el periódico Milenio Diario de Monterrey
Es directora de la Cátedra Alfonso Reyes del Tecnológico de Monterrey, y es profesora de diversas materias relacionadas con la ética y la literatura en la misma institución.

 

29 de enero 2021, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


A través de Facebook del museo

 

Fase 1 / semana11

 

Malinche Malinches
El Origen: la Malinche, la Marcaida y el Feminicidio


Fabiola Díaz de León


Ya que Malinche Malinches, iniciativa de la Máquina de Teatro, aboga por una falsa biografía de la mujer más poderosa del periodo posclásico de Mesoamérica que da pie a la Nueva España y, por ende, a lo que llamamos e imaginamos como México ahora en el siglo XXI y su 4a transformación; quisiera proponer varias líneas de investigación de lo que probablemente fue el primer feminicidio posterior a la caída de la Gran Tenochtitlán y del que sin duda Malinche, Marina, Itoca Malintzin, la verdadera, la original, la lengua, fue testigo y no pudo hacer nada más que callar durante años y cuyo silencio probablemente llevó a su propio envenenamiento antes de que cumpliera los 30 años.

 

            Cuando Moctezuma ofrece a una de sus hijas a Cortés en matrimonio, éste argumenta que no puede tomarla porque ya está casado ante la Iglesia, pero que tampoco la puede rechazar por lo que pone como única condición que tomara el nombre de Isabel y fuera bautizada para tomarla como barragana, término de la época para una concubina. Sabemos también que de esa unión surge la más alta aristocracia de la Nueva España o del entonces, Nuevo Mundo, la familia Cortés Moctezuma. Linaje que sigue vivo 500 años después tanto en América como en Europa. Uno de estos descendientes es el actual Embajador de México en Estados Unidos: Esteban Moctezuma, por mencionar sólo a uno y el poder que hasta la fecha detentan.

 

            La esposa a la que se refería Cortés era una dama española, granadina, con la que había contraído nupcias apadrinadas por el Gobernante de la Española, Diego de Velázquez, que también le dio la capitanía de la expedición que lo llevó a derrocar el Imperio más importante de la tierra firme: el Mexica. El arreglo era que toda la bonanza que su expedición obtuviera sería repartida en tres, una parte para Velázquez, otra para la Corona y la restante para el conquistador. Trato del que más temprano que tarde Cortés traicionó a Velázquez y lo sacó de la jugada por lo que sufrió la persecución de éste y sus allegados hasta el último día de su existencia enfrentando juicios de residencia que pudo desechar casi en su totalidad de cargos menos uno: el que correspondía a su finada esposa: Catalina Xuárez (o Suárez o Juárez), la Marcaida, cuya madre y hermano (antiguo amigo del conquistador) lo acusaron de haberla asfixiado en su casona de Coyoacán en 1522, muy poco tiempo después de que hubiera arribado a tierra firme para estar con su esposo al que tenía 3 años sin ver desde su partida de La Española.

 

            Durante el día que la Marcaida fue asesinada por su marido Doña Marina se encontraba en la casa y tenía fama de entrometida así que un detalle como el de Hernán asfixiando en su habitación a Catalina con unas azalejas (toallas) no le pudo haber pasado inadvertido, y mucho menos durante uno de los muchos banquetes que se celebraban en la hasta ahora Casa de la Malinche en Coyoacán. Hernando dio como explicación a voces que su esposa había sucumbido al asma que padecía y siete años pasaron de completo silencio en las cortes europeas, pero no en los chismes del pueblo, ahí era un secreto a voces que Cortés había matado a su esposa después de meses de un malísimo matrimonio y convivencia en la que ella oraba a gritos que el Señor se la llevara de tal infortunio y maltrato a manos de su marido.

 

            Siete años después, en 1529, su yerno y su suegra denuncian los hechos ante las cortes de Indias y el juicio se viene encima del encumbrado Conquistador. Sabemos por fuentes confirmadas que el desencuentro de Cortés y Malinche fue porque en un juicio en contra del primero ella  no se pronunció como su aliada y sin duda hubiera sido un testigo clave en la búsqueda y reclamo de la justicia de la Corona contra Cortés, fuera por la muerte de su esposa o los detalles de su fortuna y encomiendas, de sus bienes y tesoros y de la administración que hizo por 10 años a sus anchas de lo que era la Nueva España. Por tal desacato Doña Marina fue asesinada y su fecha de muerte fue el 24 de enero de 1529.

           

22 de enero 2021, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


A través de Facebook del museo

 

Fase 1 / semana10

 

Ficción Malinche

 

Malina, Marina, Malitzin, Malinche, tantos nombres que no te hacen justicia, tantos intentos de apresar quien eres y de definirte.
La complejidad de tu historia, ese espacio Neplanta, el lugar liminar desde donde tenías que moverte ponía mucho en juego. Haciendo de ti, el problema, la traición y borrando la violencia, el saqueo y la importancia de la sobrevivencia.


Parecía mejor no dejar tu historia abierta, era más deseable sobresignificarte, comerte simbólicamente y volverte un tropo, una figura, como a otras tantas mujeres de la Historia.
Convertirte en una insignia más de la historia de los señores honrosos que narra la grandeza de los hombres y señala la desobediencia de las mujeres respecto a un ideal imposible e inalcanzable de la buena mujer. No fuiste la buena víctima y entonces trazaron tu vida con la de una traidora enigmática, con la mujer que no se respeta, que no ama a su pueblo, a su tierra.
Te volvieron chivo expiatorio de malestares. Quedaste en ese obsoleto diccionario de la lengua española como la esclava mexicana que ayudó al conquistador. Tu nombre se volvió un -ismo masculino: malinchismo, como si amar lo extranjero menospreciando lo propio no estuviera articulado por un violencia simbólica, material y corporal, como si eso hubiera sido tu responsabilidad, como si el colonialismo, la injusticia, el racismo y el etnicismo instalado en nuestrxs cuerpxs no hubieran sido ejercicios de poder decantado en años de historia colonial.


Que tu nombre, Malinche, Malitzin, Marina, Malina hable ahora de lo que hacen los hombres con las mujeres de nuestra historia, los grandes escritores a los que aplaudimos y que nos obligan a leer en la secundaria, que tu nombre suene y muestre los hilos de la historia misógina, machista, objetificante que heredamos.


Decían que eras mujer de habla, que tu voz, tu capacidad de traducir te permitió sostener la vida de maneras que nadie esperaba, pero llegas a nosotras como esa ficción, como ese vacío en donde la existencia y la propia voz de las mujeres no importa. Reescribir a las Malinches silenciadas y narrar las historias no contadas, las ausencias importantes y las estructuras desde las cuales las mujeres tenemos que contarnos a nosotras mismas. Pero, también, generar espacios para que nosotras tus hijas hablemos por nosotras mismas, y no repitamos la herencia patriarcal de hablar por las otras, les otres, y los otros.

 

Nadia Cortés

 

Charla con:
 
Nadia Cortés
Zyanya Mariana
Daiset Sarquis

 

 

 

Nadia Cortés (Oaxaca, 1985)
Practicante narrativa. Está interesada en el puente que une la teoría y práctica, así como en los pensamientos encarnados, por lo que recurre a las prácticas narrativas para generar formas de producción de conocimiento que sean situadas y en los términos propios de los sujetxs que los generan.

 

Es doctora y maestra en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, donde ha investigado sobre la exclusión de la escritura de las mujeres en la filosofía, el cuerpo y la técnica para cuestionar los modelos androcentristas, patriarcales y fraterno-hegemónicos de familia que sostiene la tradición metafísica occidental en la producción de conocimiento. Realizó la maestría en Historia del Arte Contemporáneo y Cultura Visual por la Universidad Autónoma de Madrid y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. En su trabajo desde la filosofía de la tecnología fue parte del Seminario de Investigación Pharmakon, dirigido por Bernard Stiegler. Respecto al trabajo de este filósofo, tradujo su libro: Lo que hace que la vida merezca ser vivida. De la farmacología (2015).

 

Fue coordinadora del Laboratorio de Investigación en Arte y Tecnología del Centro Multimedia, del Centro Nacional de las Artes, institución en la cual desarrolló proyectos enfocados a pensar las relaciones entre cuerpo y tecnología, así como perspectivas de investigación desde la ecología crítica. Se ha desempeñado como encargada del área de gestión e investigación de la Fábrica Digital El Rule, donde ha impulsado proyectos de investigación transdisciplinar desde las epistemologías feministas y el hackfeminismo. Profesora en el Instituto de Humanidades de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, en la Licenciatura en Filosofía, ha impartido seminarios y talleres en diversos espacios artísticos, universitarios y de formación educativa para formadores y niñxs donde explora las relaciones entre arte contemporáneo, tecnología, filosofía, feminismo y estudios de género. Actualmente trabaja en el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir, en proyectos de formación sobre estudios de género, activismos y feminismos enfocados en la acción política local y comunitaria.

 

 

 

Zyanya Mariana (México)
Maestra en Historia por la UNAM y doctora en Letras Modernas por la Universidad Iberoamericana, donde es docente. Curadora de arte y crítica de cine; su tema de investigación y escritos están centrados en los Sistemas de representación que vinculan el lenguaje, el erotismo, el arte, la violencia y la sacralidad. Divide su vida entre la academia, la escritura y la maternidad.

Poeta y escritora. Ha publicado De las cosas que vienen de la nada y otras inmediateces (400 elefantes, Nicaragua 2010), traducido al inglés; Linajes y anarquías (Elefanta Editorial, México 2013); su trabajo es parte de diversas antologías de poesía femenina. En 2013, recibió una mención del Premio Dolores Castro por su trabajo narrativo Cuentos y bollitos para una niña (Elefanta Editorial, 2016). Actualmente su poemario Tránsitos, está en proceso de impresión (Lunaria ediciones, México, 2020).

 

 

 

Daiset Sarquis
Investigadora y gestora cultural. Maestra en Arte Contemporáneo por la Universidad de Oxford, y en Literatura Latinoamericana Contemporánea por la Universidad de Salamanca. Sus temas de interés son la producción de mujeres artistas latinoamericanas y la teoría de género. Ha publicado más de una docena de artículos académicos y no, acerca de escritoras, artistas, feminismos y arte contemporáneo. Colaboró para las revistas de arte Código y Fahrenheit, y desarrolló el contenido para documentales acerca de mujeres artistas en Canal ONCE y Canal 22, hasta el 2015. Ha impartido cursos y talleres en SOMA, Museo Tamayo, Museo de Arte Carrillo Gil, Fundación Jumex, Academia de San Carlos y ONU Mujeres, entre otros. Actualmente es investigadora en Cultura DH, en el Instituto de Estudios en Cultura de Derechos Humanos, y dirige la residencia de artistas en el Centro Cultural Seminario 12.

 

 

15 de enero 2021, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


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Fase 1 / semana 9

 

LA MALINCHE, ESTRUCTURAS E IMAGINARIOS

 

Desde donde leemos esa representación de mujer que llamamos “Malinche”? La leemos o decodificamos, en primera instancia, desde los cronistas que participaron en la expedición a Tenochtitlán y en segundo lugar desde los relatos europeos que imaginaban la recién descubierta América. Por otra parte, leemos a Malintzin desde las crónicas indígenas, particularmente los relatos tlaxcaltecas y finalmente desde el imaginario del siglo XIX y el nacimiento del Estado mexicano y su historia oficial.


Las crónicas escritas por españoles que participaron en la Conquista cuentan que al derrotar al ejército del señor de Potonchán en la batalla de Centla, a finales de marzo de 1519, la expedición encabezada por Hernán Cortés recibió, como era costumbre entre los pueblos mesoamericanos para congraciarse con el vencedor y establecer alianzas o acuerdos, una serie de objetos entre los cuáles se encontraban un grupo de “esclavas” para proveerlos de alimentos y sexo. Cortés bautizó a las “esclavas” y a la que nombró como Marina fue entregada a Alonso Hernández Portocarrero, primo del Conde de Medellín y el hombre de mayor alcurnia dentro de la expedición.


Los relatos escritos por europeos que no intervinieron directamente en los hechos, estructuran la Conquista, y por lo tanto a Malinche, a partir del imaginario europeo cristiano: me refiero al travestimiento de la tradición semita cristiana como europea; al concepto de la canibalesa salvaje y lujuriosa difundida por los escritos de Américo Vespucio; a el salvaje de los diarios de Colón y a la idea de las nuevas tierras en espera de ser conquistadas. A ello habría que añadir, a la bruja (féminas (fe + menus), un ser con una fe menor a la de los hombres, según el tratado Malleus Maleficare (Martillo de las brujas) a finales del siglo XV.


Otras representaciones de muy diferente índole aparecen en las historias escritas y pintadas por miembros de distintos pueblos indígenas o por informaciones recogidas dentro de litigios relacionados o promovidos por sus descendientes. Entre las más interesantes, quizás, la que aparece en el lienzo de Tlaxcala, pintado en la segunda mitad del siglo XVI. Ahí, Malintzin siempre está pintada adelante de Cortés y en muchas ocasiones más grande, como un binomio, una dualidad sagrada que conforma el altépetl tlaxcalteca. Malinche sería un ser dual con una identidad compleja, más grande que cualquiera de sus dos partes por separado, la mujer maya Marina y el hombre castellano Hernando.
La leemos también desde el siglo XIX que impregna nuestro imaginario hasta el día de hoy y por ello su representación de mujer traidora (una especie de femme fatale es la que prevalece). El imaginario del siglo XIX europeo se alimenta de una estructura patriarcal (el caballero, el burgués, el héroe o el genio sobre la mujer); colonial (el hombre blanco barbado heteronormativo con propiedad privada sobre todos los demás varones del mundo) e Ilustrada (el varón lector, laico y nacionalista sobre la oralidad, las religiones y la tierra sin fronteras). Estas ideas se difundieron en la región y en la Nueva España tanto por los jesuitas como por la masonería, ambas de estructura ilustrada.


No es casual, que el jesuita Francisco Xavier Clavijero (1731-1787) en “Noticias de la célebre Doña Marina”, un capítulo de Historia antigua de México, repita como relato novelesco lo narrado por el conquistador Bernal Díaz del Castillo en Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España.  En el relato del conquistador, con la intensión de quitarle protagonismo a Cortés, Marina era hija de caciques y heredera a un trono que le fue arrebatado tras la muerte de su padre por un medio hermano.


Por otra parte, las logias masónicas, exclusivas para varones, fundaron con ideales ilustrados los Estados latinoamericanos y construyeron las identidades nacionales. En México la masonería propuso un imaginario nacionalista presente en nuestros símbolos patrios y en la historia oficial, donde los españoles malos conquistaron a los indígenas buenos ayudados por una traidora.

 

Zyanya Mariana
México-Tenochtitlán, enero y 2021

 

 

Zyanya Mariana (México) Poeta y escritora. Ha publicado De las cosas que vienen de la nada y otras inmediateces (400elefantes, Nicaragua 2010); traducido al inglés. Linajes y Anarquías (Elefanta Editorial, México 2013); así como en diversas antologías de poesía femenina. En 2013, fue mención del premio Dolores Castro por su trabajo narrativo Cuentos y bollitos para una niña (Elefanta Editorial, 2016); actualmente, su poemario Tránsitos se encuentra en prensa (Lunaria ediciones, México, 2020). Maestra en historia por la UNAM y Doctora en Letras Modernas por la Universidad Iberoamericana, donde es docente. Curadora de arte y crítica de cine; su tema de investigación y sus escritos se centran en los ‘Sistemas de representación’ que vinculan el lenguaje, el erotismo, el arte, la violencia y la sacralidad. Suele dividir su vida entre la academia, la escritura y la maternidad.

 

 

 

25 de diciembre 2020, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


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Fase 1 / semana 8

 

Malinche y el poder de la palabra

María Antonieta Mendívil

 

El sistema patriarcal se ha construido principalmente a partir de dos temores alrededor de las mujeres: el miedo a su autonomía sexual y el miedo a su dominio de la palabra. Y a la Malinche se le adjudican ambos.


El poder de la palabra, como políglota, intérprete, mediadora, estratega, consejera, sí le perteneció a Malintzin. Pero el poder de su sexualidad soberana, no.


Cuando Malintzin tenía alrededor de los 19 años, fue vendida junto a una veintena de esclavas a los españoles. Así, un itinerario de circunstancias, destrezas, conocimientos, astucia la convirtieron en amante de Hernán Cortés y esposa de otro conquistador, Juan Jaramillo; madre de Martín (con Cortés) y de María (con Jaramillo); habitante de la Hacienda de Cortés en Coyoacán.
La moral impuesta, la visión política en turno, la construcción de un imaginario forzado alrededor de una identidad única, fueron esculpiendo distintas figuras alrededor de La Malinche: la puta traicionera que entregó su cuerpo al enemigo; la mala madre que mancilló la sangre de su estirpe al mezclarla con los invasores, violadores, saqueadores; la madre violada que transgredió una raza; la bruja astuta que intercambió los secretos de sus pueblos a cambio de poder y protección.


Es la llorona, es la que sobaja a su pueblo, la puta que se vende al mejor postor. No es la mujer vendida, la esclava, la traficada, la violada, la víctima, la sobreviviente, la inteligente, la sagaz, la conocedora de lenguas y de política, la mediadora entre pueblos, la madre de una nueva raza.


Porque esta cultura patriarcal no admite que la violación no tiene nada que ver con la soberanía sobre el cuerpo como mujeres. Si una mujer es violada es porque lo provocó, desde su autonomía sexual; si una mujer es traficada es porque decidió traspasar las fronteras del lugar permitido; una mujer esclava no debe luchar por su empoderamiento, por su libertad, sino resignarse a la esclavitud como un acto de congruencia al papel que el patriarcado le ha asignado.


No, Malintzin no tuvo soberanía ni autonomía ni libertad sobre su sexualidad. Pero sí tuvo el don y el dominio de la palabra. Y ya desde antes de ser vendida, este don le era reconocido con uno de los nombres que tuvo, Tenepal, cuyo significado es “quien habla con vivacidad”.


La palabra de una mujer, su voz, aterroriza; por eso su anulación es la más constante en la cultura: la negación para que niñas y adolescentes se eduquen y alfabeticen; la imposibilidad de firmar con nombre de mujer los libros escritos y los contratos para la propiedad; la no voz, la no decisión, el no libre albedrío, la no soberanía; incluso la mutilación y la muerte en la violencia feminicida, el “no son las formas”, la represión, y hasta la pasividad ante esa voz son todos actos de anulación y aniquilación de la palabra.


A Malinche no le anularon la palabra. Ese fue su poder y arma para la supervivencia.

 

 

 

18 de diciembre 2020, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


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Fase 1 / semana 7

 

¡Oh, Malinche!
Estrella López Maciel


Oh, maldición de Malinche!, decía el poema que en grupos corales se repetía una y otra vez en las escuelas. Malinche: nombre de mujer, sinónimo de traición, acusada del pecado que otros –todos- habían cometido. De ella, se omitió la historia, se silenció el dolor del cuerpo, de mujer morena y se silenciaron también sus propias palabras, dejando sólo por mucho tiempo en la memoria colectiva, la idea de su voz como vehículo de la violencia que llegó para quedarse. ¿Y si tu voz, Malintzin, fue una de esas voces disidentes? ¿Y si dijiste que no? ¿Y si sentiste violentada que te tocaban, cuando tocaban a otras? ¿Y si deseaste levantar tu mano indignada para señalar al violador?


Malinche: al mismo tiempo maldición y maldita. ¿Cómo te atreviste a la notoriedad? ¿Cómo es que osaste pasar a la historia? ¿Cómo es que fuiste instrumento relevante para la empresa masculina? Graves faltas cuando son cometidas por nosotras y que antes como ahora son intolerables y alertan a los hombres en nuestra contra, como si no vinieran de vientre de mujer.


Y a pesar del odio, buscamos puentes, atravesamos ríos… y encontramos a las redes y a los caminos virtuales. Y ellos nos han dado voz y presencia, sin tanto miedo de la patriarcal venganza. Aunque no faltan los machos que se perciben emasculados frente a nuestras mentes ágiles, tan ágiles como los dedos en los pequeños teclados que ahora tejen palabras e imágenes. En las redes sociales es posible buscar y encontrar esa voz nuestra y puede ser más difícil nuestro silenciamiento.


También ahí, en el espacio virtual, que es real, podemos crear esos lazos amistosos y encontrar puntos coincidentes; y por otro lado disentir, abierta y claramente, usando toda nuestra potencia de pensamiento y también de emociones alteradas, irremediablemente tal vez. Individual o colectivamente podemos hacernos oír y hacernos ver; podemos incomodar, increpar al poderoso y convocarnos masivamente para marchar o para denunciar abusos a través de las maravillosas cuadrículas # que como escalas, nos permiten subir un poco más para lanzar nuestro grito indignado, para mostrar nuestro puño cerrado, envuelto por las banderas verdes y moradas. Si tocan a una respondemos todas, Yo sí te creo, Vivas Nos Queremos, El violador eres tú, Ni una menos, Será Ley!
Como las palabras de Malinche, las nuestras no estarán inscritas con letras de oro en los santos y glorioso recintos; estarán en el aire, en nuestras voces incansables, unidas y sororas, en nuestras huellas digitales.


En esta, como aquella incierta hora, desconocemos el rumbo tierra adentro. Pero por lo pronto nuestra esperanza es que tal vez la Malinche de la historia oficial, patriarcal y misógina, que es ella y que somos todas, vaya quedando atrás y … sabemos que es hora de recuperar nuestras propias palabras para se multipliquen en un coro que pague la histórica deuda que se tiene contigo Malintzin, y que ahora todas queremos cobrar.

 

Estrella López Maciel. Directora de la Casa de la Cultura Jurídica de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en Morelia. Licenciada en Historia por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Maestría en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Autónoma del Estado de México. Maestría en Estudios de Género en el Instituto Universitario de Puebla. Seleccionada al Curso de Verano del Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer del Colegio de México. Diplomada en Cultura Jurídica, Derechos Humanos, Violencia de Género y Participación Política de las Mujeres Ha publicado artículos sobre historia de las mujeres y género e instituciones educativas. Ha participado como conferencista y docente con los temas: Historia de las mujeres, Derechos Humanos, Derechos Humanos de las Mujeres, Género, entre otros.

Colaboradora en programas radiofónico “Consultorio Legal” de UVE Radio de la Universidad Vasco de Quiroga, Morelia, Mich. y “Las Abogadas” del Sistema Michoacano de Radio y Televisión. Integrante de la Colectiva: Baubo Ultrapúrpura. Realiza alrededor de 20 horas semanales de trabajo doméstico y de cuidado no remunerado y es mamá de tiempo completo de dos hijas.

 

 

 

04 de diciembre 2020, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


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Charla Con Margo Glantz y Carla Faesler

 

Fase 1 / semana 6

 

Malinche una, Malinches todas
Por Fausta Gantús

 

[Joven –alrededor de los 20 años–] Dicen las crónicas escritas por frailes y conquistadores, y los libros, escritos por letrados, que nosotras fuimos hasta entrado el siglo XX dependientes de los hombres. Desde diversas disciplinas, a lo largo del tiempo, por mucho tiempo, se esforzaron por definirnos como seres débiles, dóciles y de inteligencia limitada, pero eso sí, tiernas y amorosas; convenientemente sumisas y si insumisas, brujas.


Quisieron también constreñir nuestros marcos de acción al hogar y la crianza y a aquella que no se conformara le tatuaban una letra escarlata, la llamaban puta. Eso han dicho, eso quieren seguir diciendo. Y así querían que fuera, así desearían que siguiera siendo. En el universo patriarcal las mujeres fuimos desdibujadas a fuerza de negarnos.
[Señora e indígena]  Pero lo cierto es que acá, por estos lares, en esta Península, como en otras partes, eso no ha sido ni es así.


[Señora] Aquí, desde hace mucho, nosotras también, como los hombres, fuimos dueñas de haciendas y tomamos su administración en nuestras manos y nos hicimos un lugar, por pequeñito que fuera, en sus espacios masculinos.


[Indígena] Y no sólo las señoras, las mujeres de vestidos finos y perfumes caros, supieron ganarse un lugar; también nosotras, la Ek, las May, las Huchín, las Uc, las que sabemos portar un huipil, nos hicimos de ranchos para cultivar la tierra.
[Señora e indígena]  Aquí supimos ser patronas en nuestros pequeños territorios. Supimos mandar y decidir sobre hombres y animales. Nos esforzamos por ganarnos el respeto que no querían darnos y por hacernos un lugar, aunque nuestra presencia les incomodara. Allí y aquí, antes y ahora, hemos sido y somos Malinche-Malinches.


[Joven –alrededor de los 20 años–] Allí y aquí, antes y ahora, para ellos, para los varones dominantes, todas somos un poco Malinche, en el sentido despectivo: el de traidoras, el de amantes por conveniencia… Pero la verdad es que, pese a ellos, todas somos Malinches: mujeres que poseen el conocimiento y se empoderan. Hemos tenido que bregar con todas nuestras fuerzas para ser vistas y escuchadas, para acceder a las universidades, al voto, a la participación política, para poder decidir sobre nuestros amores y sobre nuestros cuerpos, territorios insurrectos que la cultura masculina y heteronormada se han esforzado en conquistar y someter. Antes fuimos tachadas de histéricas, de locas. Hoy que salimos a las calles a demandar y protestar se nos llama rijosas, vándalas…, por defender nuestros cuerpos, nuestras vidas, por defender lo que somos, por desear y soñar con un mundo en el que las violencias sean prescritas.


[Joven, señora, indígena]  Primero nos fuimos acercando con timidez, con algo de temor, pero hoy hemos tomado abierta y descaradamente proscenio y no volveremos un paso atrás, aunque haya que arrasar hasta el último de los monumentos. Hoy como ayer, Malinche una, Malinches todas.

 

 

 

27 de noviembre 2020, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


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Charla Con Margo Glantz y Carla Faesler

 

Fase 1 / semana 5

 

E S A M U J E R D I R Á

M A L I N C H E

 

tú traduce, luego te digo para qué

soy una voz

 

 

diles que habrá empleo para todos

¿tiene cuerpo la voz?

para que ya no tengan que irse al otro lado

mi cuerpo va
de un dueño a otro
como mi voz

Diles que está ahí nada más la mina sin explotar

que las playas así nada más están desperdiciadas

mi cuerpo tiene cabeza
estaba desperdiciada
ya explota

Diles que si no nos venden los terrenos

de todas maneras se los va a expropiar el gobierno

hay palabras que no existían
hay quien dirá, por ejemplo, que soy
bulliciosa y entremetida

Diles

que si ceden el bosque les construyen la carretera

soy camino a un más allá
me verán como a una diosa
casi

Diles que el gobierno ya autorizó

y va a construir escuelas y clínicas

una mujer escribe hoy esto y dirá
¿qué dira?
ella es también una voz
pero entre miles

Diles

que ya están los estudios de impacto ambiental

la secretaría ya aprobó el proyecto

esa mujer dirá
oportunidad
liberación
agencia

van a poder comercializar mejor sus productos

les van a comprar todo

a precio más bajo pero venta asegurada

Dirá
hay vida entre dos mundos
un cuerpo: sexo esclavo, trabajo esclavo, reproducción esclava

Diles que los vamos a reubicar en otros terrenos

les vamos a dar casas y parcelas para que siembren

o que si prefieren ahogarse con el pueblo

Dirá
una vida mejor
satisfacción

Diles

que aunque no quieran

el proyecto se va a hacer

Dirá
los siglos
el encarnizamiento

Diles que es prioridad del Presidente

Dirá
hice un viaje en el tiempo. lengua, rumor y dientes
han talado los árboles
nos seguimos buscando. escarbando en la tierra. en las calles. en la historia
¿dónde estarán tus huesos, dónde los suyos?
he viajado en el tiempo
ahora te reconozco

 

 

 

20 de noviembre 2020, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


A través de Facebook del museo

 

Fase 1 / semana 4

 

Hay que elegir qué se quiere romper.
Bárbara Colio

 

Si los hombres sangraran la primera vez que eyaculan, si la mancha en las sábanas de ese sello de garantía roto, se exhibiera por las ventanas como prueba de su hombría; la historia hubiera sido muy distinta.

 

En el siglo XV, en Europa, se esperaba tras la puerta de la primera noche de bodas, la ansiada mancha roja sobre la sábana nupcial; con ella en alto, empezaba el regodeo jubiloso tanto por la potencia del varón por romper el himen, tanto por la pérdida de la virginidad de la dama. El rompimiento del himen era un asunto público, social, político. Pero de este lado del mundo, en el mismo siglo, la virginidad de una esclava como Malinche, causaba menos entusiasmo. En el mundo náhuatl, así como un hombre podía convertirse en héroe en la batalla, una mujer lo hacía al romper la fuente y dar a luz; en ambos casos, se trataba de capturar un alma. Y si de eso se tratase, la Malinche capturó el alma de una raza entera en su vientre.

 

Ser herederas de la Malinche no es poca cosa, ella se inventó una posibilidad para sobrevivir cuando no existía ninguna, ella conjuntó habilidades e inteligencia para destacar en medio de dos mundos dominados por hombres, ella fue estratega. Que luego, la historia tachara a la mujer prehispánica más brillante de la que se tiene registro en este país, como una traicionera, como una puta, convirtiendo su nombre en un insulto… bueno, sé que suena a mal chiste de un borracho necio, pero es que, la historia oficial de este país parece que fue escrita precisamente por un borracho necio y bravucón, donde todo rastro de mujeres claras, precisas, valientes e inteligentes, queda borrado entre burlas bobas e insultos velados. Parece mentira lo bien que les funcionó.

 

El pensar que esto ha cambiado por que en los últimos años se ha avanzado un poco, es ingenuo; romper con la ancestral roca insana de la misoginia cultural, lleva más tiempo. Pero corroer esa roca desde ahora es posible. Cada una, lucha a lucha, orgullo a orgullo, triunfo a triunfo. Cada vez que alzamos la voz con nuestros logros sin modestia, cada vez que animamos a la otra en sus caídas, cada vez que pisamos fuerte en cualquier escenario de la vida laboral, personal, social; cada hallazgo dentro de nosotras mismas, cada vez que le ponemos el alto a cualquier maltrato, esa roca se corroe irreversiblemente. Cada vez que damos un paso adelante como lo hizo Malinche diciendo: Yo sé. Cada vez que heredamos o contagiamos un pensamiento de poder a la otra, se le cae un pedazo entero a esa roca.

 

El cambio de rumbo del registro de la historia, no depende de romper a “quien nos escribe”, depende de que cada de una de nosotras se haga cargo, dejando nuestra propia historia bien cincelada sobre esa roca, hasta que en ella encontremos nuestro rostro.  

 

De estas cuatro historias, desenredando las ideas de entre la cabellera, dejando capas de piel en el camino, echándole lágrimas a la herida o limando el arcoíris en las uñas; cada Malinche va trenzando su vida con lo que le toca, pero más, con lo que logra, mestizaje de herencia y de nuevos horizontes. Que no quede ni una, anclada en el pasado, que mire con consciencia hacia a los lados, y en manada hacia adelante. Adelante, ahí, donde todo está por romper.

 

 

 

 

13 de noviembre 2020, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


A través de Facebook Live del museo

 

Fase 1 / semana 3

 

Daiset Sarquis
Investigadora independiente. Sus intereses incluyen la novela latinoamericana contemporánea escrita por mujeres, la teoría de género y la producción de mujeres artistas.

 

 

Quien utiliza el silencio, callar, la escucha.

Quien utiliza el decir, pronunciar, nombrarlo.

 

 

¿Para qué enunciarte a ti, señor?

¿Para qué enunciar lo que vino conmigo: desecho, animal, sexo?

¿Para qué enunciar lo que se dijo, lo que se dice?

Estuve fuera del mundo, me salí, me sacaron, mi lengua me trajo devuelta.

Yo hablo de lugares, el lugar de mi lengua, una lengua que anduvo en todos lados,

el lugar de mis pies.

Esperé, esperé parada mucho tiempo.

Ahí parada escuché, escuché cosas que no me habían dicho nunca.

Escuché la palabra de los hombres, la palabra de ti señor, te escuché.

Hablabas mucho. Tu voz. Hablaban todo el tiempo.

Aprendí a decir como tú, repetí callada las cosas que nombraban.

Me lo dije en silencio, me lo dije a mi, me lo dije adentro:

camino, fuego, mujer, mujeres, paga, riña, frontera, a palos, comida, herida, muerto, muertos.

No se dijo madre, parto, hija.

No se dijo llanto, ni perro, ni casa.

No se dijo cuerpo, mano, brazo, no se dijo senos.

No se dijo respirar, no se dijo respirando.

¿Para qué enunciarte a ti, señor?

¿Para qué enunciar lo que vino conmigo: tu voz, la conquista, mis palabras?

¿Para qué enunciar lo que se dijo y lo que dicen?

Estuve fuera del mundo, me salí, me sacaron, mi lengua me trajo devuelta.

Yo hablo de lugares, el lugar de mi lengua, una lengua andariega,

la que me trajo,

una lengua que anduvo en todos lados.

 

 

Malinche, Malinches, Malitzin, Marina, Malinali

 

 

 

 

 

6 de noviembre 2020, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


A través de Facebook Live del museo

 

Fase 1 / semana 2

 

La calidad de la luz con la que observamos
nuestras vidas tiene un efecto directo sobre
la manera en que vivimos y sobre los cambios
que pretendemos lograr con nuestro vivir

Audre Lorde

 

Nuestra experiencia de vida es conocimiento, entendimiento del mundo. La violencia nos ha acompañado históricamente, pero en la medida que aprendemos de nosotras mismas, de nuestras compañeras, de nuestras hijas, nuestras madres, nuestras hermanas, las perspectivas del mundo se abren a otro campo distinto a la hegemonía del pensamiento hetero-blanqueado. A un espacio desconocido de saberes y de libertad.


Como Maliche, nosotras también nos separamos hacia caminos diferentes, no pensados o enunciados teóricamente, que parten de la vida misma; aprendemos de nuestros miedos, de los silencios que nos conforman, de nuestras emociones. Descubrimos siempre que cada historia es personal y, a la vez, nos pertenece a todas, porque albergamos reservas de creatividad y fuerza, de una conciencia ancestral de sororidad que nos une por el hecho de experimentar la vida como un instrumento de poesía.


Soy Malinche-Malinches, porque la poesía no está compuesta solo de elementos simbólicos, es una estructura que sustenta nuestras vidas. Es el cimiento del puente fuera del miedo; es el lenguaje que nos permite impulsar una práctica de libertad; es el espacio para sanar y encontrar el camino más allá de opresiones y violencias, para explicar el dolor e imaginar futuros posibles.


Al escuchar las historias de cada una de nosotras, deconstruimos la categoría de mujer y nos apropiamos de nuestras propias categorías, donde el conocimiento jerárquico se hace innecesario, ya que las políticas de dominación del pensamiento, de la historia, de la teoría se vuelven obsoletas, porque nuestros relatos son acción y práctica subversiva.


Al pensar el mundo colectivamente, provocamos el conocimiento a partir de nuestras experiencias y emotividades cotidianas; entonces nos sabemos fuertes, valiosas y libres. Tenemos esperanza al nombrar nuestro dolor, porque creamos estrategias sanadoras que nos ayudan a estar juntas, y a encontrar en el camino un suelo fértil para crear nuestra casa.

 

Por Itandehui Méndez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lanzamiento: viernes 30 de octubre 2020, 19:00 H


A través de Facebook Live del museo

 

En el lanzamiento contaremos con la presencia de Juliana Faesler, Hayde Lachino, Marcela Sánchez Mota, Adriana Ortiz Ortega y Gabriel Yépez. Se hablará sobre las conexiones entre la imagen de La Malinche y la situación actual de las mujeres en México. Retos y perspectiva.

 

Hace 10 años nos preguntamos qué significaba ser mujer en México, y les pedimos a nuestras amigas que nos contaran su historia en seis o siete líneas, el resultado fue un guión a manera de falsa biografía de la Malinche atravesada por datos históricos. Esto derivó en una puesta en escena.

 

Hoy nos volvemos a preguntar qué significa ser mujer en un país en donde la violencia contra las mujeres va en aumento, en donde las desapariciones y los feminicidios son el contexto cotidiano, así que las preguntas que aparecen son: ¿Qué significa para nosotras ser mujeres?, ¿Qué tenemos que decir?, ¿Cómo resistir a este escenario?. El proyecto ahora vuelve a poner en relación diversos testimonios de mujeres mexicanas a través de los cuales se constituye un archivo sobre lo que somos y cómo nos vivimos. A través de un performance y la construcción de una instalación, queremos dejar testimonio de los tiempos que nos han tocado vivir. Se trata de un proyecto de largo aliento, cuyo proceso se desarrollará en el transcurso de varios meses dividido en varias etapas.

 

Malinche Malinches 2020 – 2021. Tercera parte de La Trilogía Mexicana.

 

La Trilogía Mexicana fue un espacio de intercambio de realidades históricas y ficciones culturales, entre el universo “pretérito” y el “presente”. Fue la historia revivida y reinventada, no desde el luto solemne que paraliza, o del sueño mistificador que concibe un pasado casi idílico. Más bien pretendió explorar la compleja red de texturas emocionales y sensoriales que aparecen en la vida cotidiana de las y los mexicanos, cuando nos encontramos frente a la piedra o la pirámide, a la bandera o la palabra en náhuatl, o simplemente frente a esta gran urbe llamada México, que sabemos, descansa sobre otra gran metrópolis: Tenochtitlan, aquella que nos sostiene al caminar. Cada espectáculo propuso acercarse a Nezahualcóyotl, Moctezuma y La Malinche, que son los tres, fantasma, presencia, realidad y símbolo, sin un afán frío de revisionismo histórico sino como una forma liberadora de reconocimiento. El proyecto también supuso el retomar y repensar a nuestros héroes mesoamericanos, el desequilibrar una historia tan conocida y borrosa a la vez, una historia mil veces contada para así ponernos íntimamente en movimiento, con nuestros cuerpos, nuestra voz, nuestro sentir, con nuestra historia.

 

Fases del proyecto

 

Fase 1
Octubre, noviembre y diciembre 2020

Invitación directa de La Máquina de Teatro a amigas, activistas, académicas, personas de teatro y familiares para que realicen una acción cotidiana al tiempo que con voz en off se dice un parlamento del texto Malinche-Malinches. Los videos de esta fase se socializarán a través de un micrositio del proyecto dentro del portal del museo y redes sociales.

 

Fase 2
Enero, febrero y marzo de 2021

Convocatoria abierta a través de la página web y redes sociales del Museo Universitario del Chopo, Dirección de Teatro de la UNAM y La Máquina de Teatro para que mujeres diversas cuenten lo que para ellas significa ser mujer en el México de nuestros días. Igualmente, se plantea hacer entrevistas directas en video a mujeres de comunidades alejadas con el objetivo de tener mayor diversidad de voces y experiencias. Los videos de esta fase se socializarán a través del micrositio del proyecto y redes sociales.

 

Fase 3
Estreno de la instalación escénica: 30 de abril de 2021 (Espacio Underground del museo)
Temporada hasta el viernes 14 de mayo

 

Actividades a realizar

Es urgente abordar el tema de las violencias ejercidas contra las mujeres, los nuevos feminismos y por supuesto la imagen de la Malinche. Personaje histórico que se teje con la vida cotidiana de múltiples mujeres mexicanas contemporáneas de las más diversas clases y culturas. Se debe generar una perspectiva crítica sobre la situación del territorio femenino caracterizado por la violencia, la conquista y el despojo. A través de la figura de la Malinche y las Malinches, encarnadas en centenares de testimonios de las mujeres, se hace una revisión de los discursos históricos hegemónicos que colocan a la mujer al margen de la historia. Se tiene como antecedente la puesta en escena, Malinche, Malinches, que la directora Juliana Faesler y La Máquina de Teatro llevaron a escena en 2011. De ahí se retoma el texto, por lo pronto el cual está compuesto por 270 microhistorias narradas en no más de 7 líneas, atravesadas por toda la información que se tiene sobre el personaje. El texto de esta manera constituye una falsa biografía y la historia de la mujer mexicana desde hace 10 años.
  
Para la última etapa del proyecto se realizará relizar una convocatoria a mujeres de la comunidad UNAM, y en general para contribuir a la realización de más videos, en el mismo tenor de los que hasta ahora se han realizado. Estos videos formarán parte sustantiva del proyecto, ya que integrarán tanto parte del trabajo escénico, como la conformación de un archivo que dé cuenta de lo que las mujeres mexicanas piensan y hacen en este momento histórico. Una de las posibles derivaciones del proyecto sería una instalación en donde se exhiban los videos resultantes; otra, un performance duracional, que busca tanto ampliar la significación de los videos, como enlazarlos para generar múltiples y posibles lecturas. Estas acciones performáticas se ejecutarán por diversas artistas, activistas e investigadoras que de manera permanente estarán habitando el espacio durante el tiempo de realización de este performance.

 

Acciones en la ciudad

Paralelamente a las acciones detonadas en el espacio de exposición en donde se realiza el performance duracional, se propone la realización de una acción por espacios simbólicos de la Ciudad de México asociadas a la conquista, así como a las luchas feministas. Estas acciones deberán ser un símbolo de cómo las mujeres han contribuido a la creación de mundo y de cultura, posibilitando la vida y el entendimiento. Una primera idea es hacer un trazado imaginario sobre la ciudad y en los caminos que marque ese trazado, plantar árboles como símbolo de lo que crecerá y alimentará la vida de la ciudad. Este trazado tendrá su punto final en el espacio de exposición-presentación, ahí se plantará el último árbol y se erigirá una plaza en donde se conmemore a todas las mujeres que han construido el proyecto nacional.


Repositorio digital

Los textos y los videos, así como la memoria de todo el proceso de este proyecto, se pondrá a disposición del público interesado, así como de investigadores de todo el mundo, con la idea de generar un repositorio que contenga un archivo con testimonios y mujeres mexicanas que hacen una reapropiación del personaje de la Malinche para pensar el tiempo presente, sus retos y contradicciones.

 

Dirección general y concepto: Juliana Faesler
Concepto y museografía: Hayde Lachino
Realización: Museo universitario del Chopo-La Máquina de Teatro.

*La Máquina de Teatro cuenta con la beca México en Escena, del Fondo Nacional para la Cultura y las artes (FONCA).

 

 

 

 

Juliana Faesler
Directora, dramaturga y diseñadora escénica, Trabajan en el ámbito de las artes vivas desde 1986. Directora, en colaboración con Clarisa Malheiros, de la compañía La Máquina de Teatro dedicada a la creación de espectáculos escénicos, teatro para niños y jóvenes, proyectos sociales vinculados a la creación de comunidades. La Máquina, a partir del diálogo constante con un público de todas las edades, se ocupa también de promover el amor y respeto por los animales y la naturaleza con el fin de estrechar los vínculos afectivos con nuestro entorno. Entre sus últimos trabajos se encuentran: La historia de un soldado, de I. Stravinsky con la Orquesta Sinfónica Nacional, La Compañía Nacional de Teatro y la Compañía Nacional de Danza; Galileo una tragicomedia cósmica; 29 minutos antes del futuro - reflexión escénica sobre el movimiento estudiantil del 68 - con alumnos de la UAM; Artaud ¿Cuánto pesa una nube?; Kafka, donde estás están todos los mundos amabas, de Clarissa Malheiros; El pequeño salvaje, en co dirección con Clarissa Malheiros, estrenada el 7 de marzo de 2016 para Teatro escolar en el Teatro Orientación del Centro Cultural del Bosque; La hora del diablo, sobre textos de Fernando Pessoa, Santo Tomás y Cecilia Lemus en co dirección con Clarissa Malheiros, 2014; Zapata. Muerte sin fin, en colaboración con Raquel Araujo, Susana Romo, Fausto Ramírez, Rosario San Pablo, y Sandra Muñoz (Museo universitario del Chopo, 2015); Rosencrantz y Guildenstern han muerto, de Tom Stoppard; Sueño de una noche de verano, de William Shakespeare y Felix Mendelshon (UNAM, 2009) y para el Festival Internacional Cervantino 2014; Ifigenia cruel, de Alfonso Reyes para la Compañía Nacional de Teatro; Alicia en la cama, de Susan Sontag, La Eva futura o Frankenstein o el moderno Prometeo, adaptación de las novelas de Mary Shelley y Villiers D ́Isle Adam; El rey se muere, reconstrucción a partir de la obra homónima de E. Ionesco, Orfeo y Eurídice, cuatro variaciones para tres bailarines y un adolescente sobre la Ópera de W. Gluck; Fuenteovejuna- acción colectiva con la Compañía Estatal de Teatro del Instituto Potosino de Bellas Artes de San Luis Potosí; y La Trilogía Mexicana compuesta por Nezahualcóyotl / Ecuación escénica de memoria y tiempos, Moctezuma II / La Guerra fría y Malinche / Malinches. En Danza a codirigido ¿Qué oyes Orestes?,con Quiatora Monorriel; Todas las horas del día y Migrantes y errantes, con Alicia Sánchez; y Antropía, con Jessica Sandoval.  Para la Compañía Nacional de Ópera en Bellas Artes, dirigió y diseñó El Barbero de Sevilla, de G. Rossini (2012); Madame Buttrefly, de G. Puccini (2011); La Cenerentola, de G. Rossini (2010) y Jenufa, de Leos Janacek en coproducción con el Festival de México en el Centro Histórico (2008). Para el estreno en la Ciudad de México y el Festival Clásicos en Alcalá, en España, dirigió Séneca o todo nos es ajeno, ópera de cámara de Marcela Rodríguez y Cossi fan tutte de W. A. Mozart (2013) para la Fundación Arte Lirico.  Como iluminadora y escenógrafa ha participado en más de 90 producciones entre conciertos, espectáculos de danza, teatro y ópera en colaboración con reconocidos creadores de la escena mexicana. Imparte regularmente talleres y cursos de dirección e improvisación a partir de diferentes técnicas corporales en varios estados de la República Mexicana. Becaria del Sistema Nacional de Creadores, edición 2017.

 

 

Hayde Lachino
Investigadora, productora y videoartista. Egresada del Coreografía (CICO-INBA), licenciada en Gestión Cultural (Universidad de Guadalajara) cuenta con estudios en Filosofía (UNAM). Actualmente estudia la Maestría en Filosofía Política en la Universidad Nacional de Quilmes, Argentina. Fundó y dirigió las Jornadas Internacionales de Videodanza- México, fue codirectora del Festival Internacional de Danza y Medios Electrónicos. Fue parte del grupo gestor de la Red Sudamericana de Danza. Colaboró con diversos gestores culturales y redes de Latinoamérica en el diseño de proyectos y políticas públicas en materia cultural. Realizadora de documentales y cortometrajes, los cuales han sido exhibidos en diversos festivales de videoarte y videodanza, destacan los documentales para conmemorar los 20 años del Centro Cultural Universitario de la UNAM.  Su pieza Tourning (around) fue elegida entre los diez mejores videos de 2015 por los festivales de danza en la pantalla de Finlandia y Dinamarca. En 2011 diseñó, junto con la coreógrafa uruguaya Tamara Cubas, el proyecto Multitud, mismo que fue declarado de interés nacional por el Ministerio de Cultura de Uruguay, se presentó en el Festival Santiago a Mil y en la Bienal de Arte de La Habana 2015. Productora ejecutiva de diversas actividades, entre ellas destacan: 2o. Encuentro Cultura de Red, en Brasilia, Brasil (2012); el 3er. Encuentro Latinoamericano de Gestores de Danza, en México (2013); productora de la exposición Las formas de la ausencia, de Tamara Cubas, con la curaduría de Ileana Diéguez en colaboración con Teatro Línea de Sombra, Festival Transversales y Casa de la Cultura Tlalpan de la UAM (2015). Tallerista, artista y curadora de la exposición Instrucciones para elegir un sitio como punto de partida, que se presentó en el Espacio Cultural Metropolitano en Tampico, Tamaulipas; curadora de la exposición Dibujo puro dibujo, del artista uruguayo Carlos Palleiro. Coautora del libro electrónico Videodanza: de la escena a la pantalla, apoyado por la Dirección de Danza de la UNAM, el cual es libro de texto en diversas instituciones de educación superior, entre ellas el Conservatorio de Danza en Madrid, España, y que lleva más de 10 mil descargas.  Ha escrito introducciones y capítulos de libros editados por universidades mexicanas; así como textos para festivales, catálogos y compilaciones editados por diversas instituciones culturales. Fue crítica de danza de la revista Tiempo Libre y colaboradora de La Tempestad, Paso de Gato y Variopinto, en esta última escribió sobre movimientos sociales. Sus ensayos han sido traducidos al inglés.  Co-autora del ensayo El gesto: crear una lectura, publicado por Revista Escena, de la Universidad de Costa Rica. Escribió el capítulo “El arte digital como investigación y como lenguaje”, para la colección Humanidades Digitales, editada por el Seminario de Humanidades Digitales de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM; y el capítulo “Aportes de las redes culturales latinoamericanas como parte de los nuevos movimientos sociales”, del libro Apropiación tecnológica, redes culturales y construcción en comunidad, editado por la Universidad de Guadalajara. Editora del libro Perderse juntos, documentación del taller que impartió en México el destacado artista Manuel Vason. Fue docente del Diplomado Transversales, que organiza Teatro Línea de Sombra y Telecápita; dramaturgista del Proyecto Respública, de La Máquina de Teatro; curadora de diversos festivales de danza y danza en la pantalla y responsable de proyectos especiales de la Casa de Cultura en Tlalpan de la Universidad Autónoma del Estado de México. En 2017 inició un proceso de investigación en torno a la problemática femenina en México, cuyo resultado han sido las piezas ARDER y La memoria que arde, proyectos multidisciplinares en donde se aborda el problema de las violencias hacia la mujer y que se han presentado en diversos foros de la Ciudad de México. Ha recibido apoyos para la realización de diversos proyectos escénicos de Iberescena, Centro Multimedia, CMMAS, Fundación BBVA y PECDA 2018. Actualmente es docente de la Escuela de Danza Contemporánea de la Ollin Yoliztli, directora de la Revista Interdanza, publicación digital de la Coordinación Nacional de Danza del INBA y miembro del colectivo Laboratorio de Fisuras.

 

Marcela Sánchez Mota. (Ciudad de México)
Socióloga por la UNAM. Es co-autora y co-directora escénica de Foco alAire producciones con las piezas: Idea de una Pasión, LOStheULTRAMAR; laAUDICIÓN SalóN ConTinenTaL, EsMEDIANOCHE para Delfos Danza contemporánea; MarDulce CinEscenA y Sonidera LOStheMás (El Gran Baile). Imparte el Taller-Laboratorio de Máscara corporal y Movimiento desde 1985 hasta la fecha. Ha recibido varios premios entre los que destacan: el Premio de Bellas Artes Juan Rulfo para Primera Novela 2010 y el Premio Nacional de Danza INBA-UAM-UNAM con la pieza LOStheULTRAMAR en co-autoría con Octavio Zeivy. Su compañía se ha presentado en México, Argentina, Colombia, Lituania, República Checa, Alemania, Hungría, Francia e Italia. En los años 80´s co-fundó la compañía Utopía Danza-Teatro como intérprete, coreógrafa y autora de textos para la escena. Trabajó en la ópera bajo la dirección de Ludwig Margules. Becada por Tanz Projekt en Colonia, Alemania. Fundó y dirigió el Espacio Libre de Arte El Fauno. Colaboradora de la Jornada Semanal (2000-06). Publicó en diversas revistas literarias y de artes: Blanco Móvil, Farenheit, Unomasuno, Revista de la Universidad de México, Cuadrivio, InterDanza; Hoja por Hoja y Revista DF. Participó en talleres de narrativa y poesía con: Mario González Suárez, Francisco, Hernández, Antonio Deltoro, David Huerta y Daniel Sada. Egresada de la Escuela Dinámica de Escritores de Mario Bellatin con quien colaboró en dos proyectos literarios-performáticos.

 

Adriana Ortiz Ortega
Ortiz Ortega es economista y politóloga mexicana, especialista en derechos de las mujeres, políticas públicas, violencia de género y producción científica con enfoque de género. Es economista por la Universidad Autónoma Metropolitana, maestra en economía política por la Universidad de Essex, doctora en ciencia política por la Universidad de Yale y cuenta con un post doctorado por la Universidad de Rutgers.


Asimismo, es parte del Sistema Nacional de Investigadores, docente del ITAM, coordinadora de la Maestría en Políticas Públicas del Instituto Universitario y de Investigación Ortega y Gasset presidenta de Cincuenta y Uno por Ciento AC. Además, es Integrante de la Red de Politólogas, Mujeres en Plural y la International Political Science Association.

 

Entre sus publicaciones más recientes se encuentran: Miradas multidisciplinarias a ciencia y el género, Ortiz Ortega Adriana y Saúl Armendáriz (2020), Instituto Universitario y de Investigación Ortega y Gasset y Leonel Rivera, editores; ¿Alertas de género como solución a la violencia de género? (2019) Datamex, No. 46, Instituto Universitario y de Investigación Ortega y Gasset; Igualdad sustantiva y políticas públicas en México (2019), Senado de la República, Instituto Belisario Domínguez, Revista Pluralidad y Consenso; Paradojas desde los feminismos, las relaciones de género, las políticas públicas con enfoque de género y la democracia (2018) en Nuestros feminismos: los caminos para transgredir, imaginar y construir, CIESAS, Oaxaca y Tribunal Electoral del Poder Ejecutivo de la Nación (TEPJF); Contigo aprendí: una lección de democracia gracias a la sentencia 12624 TEPJF, Ortiz Ortega Adriana y Clara Scherer (2014) .

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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