Partimos que cada ruta en sí misma tenía ya una dramaturgia (Ruta 3 apelaba a una expansión del cuerpo colectivo en el espacio, la Ruta 2 posibilitaba un encuentro más íntimo entre el barrio y sus habitantes y la Ruta 1 propiciaba el encuentro colectivo)

Desde este planteamiento, reflexionamos también cómo este contingente quería habitar estas rutas y relacionarse con habitantes y acompañantes.

Aunque cada ruta tenía una personalidad distinta, decidimos iniciar en las tres, de la misma manera: provocando una fisura en el espacio público, una explosión energética que reflejara la personalidad gozosa del contingente y declarara su intención de contagio, por lo que escogimos nuestro baile Hot-Fuego/cuerpo colectivo vibrante, como forma de inicio. En este baile, el colectivo llegaba a agruparse en una masa concéntrica que luego se expandía en el espacio hasta llegar a nuestros posibles acompañantes nómadas para invitarlos a bailar.
Sabíamos también cómo queríamos terminar los recorridos: de forma cálida y celebratoria, por lo que escogimos el baile Love Now/cuerpo colectivo festivo para cerrar.
El desarrollo del resto de la dramaturgia coreográfica, se configuró en la medida en que nos fuimos relacionando con el barrio y sus habitantes: Desde la personalidad de la calle, su tránsito, su sonoridad y su amplitud,  en una primera fase.

Después de un mes de reconocimiento del colectivo mismo y las rutas, en una segunda fase fuimos incorporando a nuestro imaginario las interrelaciones posibles con nuestros acompañantes nómadas,su probable –y deseada- participación y cómo se expandiría aún más la idea de cuerpo colectivo.

Nuestra coreografía gestual, por ejemplo, tuvo transformaciones espaciales radicales:




Después de todo, eso era lo que queríamos: encontrarnos con más gente, pero sin que ninguna de las partes se sintiera forzada a participar y/o pertenecer. Ahí nuestra dramaturgia coreográfica tuvo nuevas modificaciones, preponderamos acciones como hacer una parvada, o juegos como lo que hace la mano hace la tras, que favorecían una compenetración mutua. También propusimos dejar momentos de baile “abiertos” para invitar a bailar a nuestros posibles acompañantes.

Nuestra estructura coreográfica continuó abierta incluso hasta el día de nuestra última presentación, por ejemplo, después de nuestra primer experiencia con acompañantes nómadas -Ruta 3- ajustamos nuestra manera de terminar nuestra ruta, incorporando una murga después de llevar a cabo la acción Lo que hace la mano hace la tras para que tanto acompañantes, como los integrantes de Úumbal pudiéramos bailar juntos y contagiarnos de goce.
*Crédito: Mapa diseñado por Daniel G. Toltitla (voluntario)

 




Al final, nuestras rutas quedaron de la siguiente manera: